Botox

El Botox, también conocido en España como Visabel, es el nombre comercial que se le atribuye a la toxina butolínica tipo A, que es una proteína derivada de la bacteria Clostridium Botulinum.

El uso del Botox va dirigido en la mayoría de los casos a reducir o eliminar las líneas de expresión, estas son las arrugas faciales que tienen su origen en la acción muscular subyacente. Son aquellas que surgen de la expresión y la mímica de la musculatura facial.

La toxina se inyecta en el músculo e irrumpe la comunicación entre dicho músculo y las neuronas, paralizándolo y evitando la aparición de arrugas. Se trata de un proceso sencillo, rápido y seguro que consiste en la introducción de la toxina a través de unas inyecciones ultra finas.

Pero el Botox tiene algunas limitaciones y es que esta proteína no puede revertir las arrugas ocasionadas por el sol, las arrugas ocasionadas por la gravedad o arrugas muy profundas.

Además de utilizarse como procedimiento estético, el Botox tiene otros usos médicos que son más desconocidos como por ejemplo paralizar la actividad de las glándulas sudoríparas evitando el sudor de zonas como las palmas de las manos, las axilas o pies o para corregir el estrabismo, entre otros usos.

Para llevar a cabo este procedimiento no se requiere anestesia. La aplicación es muy breve, entre 10 y 15 minutos aproximadamente y por lo general no suelen quedar marcas en la piel, incluso inmediatamente después de la inyección. Para la recuperación del paciente no son necesarias la aplicación de vendas ni tampoco períodos de reposo. Hasta pasadas las primeras 24-48 horas no comienzan a hacerse perceptibles los resultados y su efecto dura entre cuatro y seis meses. Tras cualquier aplicación, al cabo de unos seis meses la piel vuelve a su estado natural si no se decide continuar con la aplicación, ya que la toxina butolínica es reversible y temporal.

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